| A mediados del
mes pasado se realizó en Washington (Estados
Unidos) un congreso donde participaron agentes
de diferentes países organizado por la
National Association Of Realtors (NAR), la asociación
más grande de corredores en el mundo (agrupa
nada menos que a 800.000 profesionales solo en
ese país).
Nella Ponce, presidenta de la Asociación
Peruana de Agentes Inmobiliarios (ASPAI), y Roberto
Vidaurre, de la Cámara Peruana de la Construcción
(Capeco), representaron a nuestro país.
Ambos profesionales conocieron la experiencia
de otras naciones sobre el manejo de la actividad
de los corredores, asi como las facilidades de
los gobiernos para la inversión en programas
de vivienda. Ideas que bien pueden aplicarse a
nuestra realidad.
Por Ejemplo, en cuanto a la actividad de los agentes
en Estados Unidos, esta se regula mediante un
código de ética instituido por la
NAR, toda vez que para ejercer el corretaje necesitan
sacar una licencia válida par aun solo
estado, es decir, si desean operar en otra ciudad
deben sacar otro permiso. Si los profesionales
de la inmobiliaria cometieran alguna falta, se
les quitaría la licencia. Además
están en constante actualización
de sus conocimientos puesto que cada dos años
deben renovar sus permisos “En nuestro país,
en cambio, el ejercicio no se regula todavía.
El proyecto de ley que hemos presentado hace casi
cinco meses a la comisión de Vivienda del
Congreso prevé la regulación y la
colegiatura de al actividad. Mientras no se apruebe,
estamos atados de manos y pies, y no se podrá
imponer sanciones a quienes actúen mal”,
señala Nella Ponce.
En cuanto a la capacitación de nuestros
corredores locales, la presidenta de la ASPAI
señala que su organización siempre
realiza cursos para afianzar algunas ramas (tributaria,
registral, etc) importantes para el buen ejercicio
de la actividad.
Otro tema fue el “Lobby”, es decir,
la importancia del acercamiento de los agentes
hacia los legisladores a fin de hacerles saber
qué leyes podrían ser perjudiciales
para las bienes raíces.
DINERO PARA VIVIENDAS
Por su parte, Roberto Vidaurre rescató
la experiencia de El Salvador, expuesta en el
congreso. Los miles de inmigrantes salvadoreños
constituyen una de la fuerzas laborales más
importantes de Virginia, Maryland y Washington,
entre otros estados, Casi todos envía dinero
a su país de origen, produciéndose
un flujo que llega al millón de dólares
diarios y cuyo objetivo es la construcción
de viviendas. La idea de estas personas es jubilarse
y descansar en sus residencias propias.
Para ello, “las autoridades han facilitado
en ese país el ingreso del capital destinado
a la construcción de viviendas, modelo
que debemos aprovechar para trasladarlo a nuestra
economía “, plantea.
Según el funcionario, esto es posible pues
la colonia peruana es una de las mayores en Estados
Unidos.
En New Jersey, en Washington DC en Nueva Cork
y en Florida hay gran concentración de
compatriotas.
“Consultando con algunas personas que viven
allá, notamos que todas estaban dispuestas
a conocer el programa Mivivienda y en general
las alternativas que existen en el mercado peruano
para acceder a una propiedad (el sueño
del techo propio) para destinarla a sus padres,
o para cuando regresen pues a la larga una propiedad
constituye una inversión y hasta una pequeña
renta”, afirma Vidaurre.
Así , este capital extranjero para construcción
puede captarse comprometiendo al peruano en el
exterior a realizar pagos por un periodo de terminado
destinado a una inversión segura, como
es una vivienda “Podemos aprovechar esta
experiencia canalizando los esfuerzos para crear
mecanismos sencillos a fin de destinar todo ese
potencial económico, no solo de Estados
Unidos, también de otros países
como Japón o de la Unión Europea”,
puntualiza.
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